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Es de papel y poesía y estampas litográficas. Está oculto pero es diáfano. ¡Un libro de artista precioso! No son más que tres poemas de voz jerárquica y tres litografías del joven pintor, pero la conjunción es exquisita, profunda, hermosa, fiel al orbe que crean los pintores de raza y los poetas cuando se unen para milagrear.

Gamoneda tiene una larga e intensa relación con creadores plásticos: carpetas, libros, catálogos, ya con versos éditos o inéditos. Antonio Gamoneda ha escrito con frecuencia sobre arte: Echauz, Tápies, Chillida, Barjola, J.Mª Navascués, Jorge Pedrero, Piñel, Caneja, Juan Martínez, Juan Carlos Mestre, Labrador, Agulló, Amancio González, José Luis Sánchez, Lucio Muñoz, Fauthoux, Luis G. Benavides, Kurosawa, Mieres, Felix de Cárdenas, Orlando Pelayo, Arcadio Blasco, Alejandro Vargas, Esteban de la Foz … Y libros con Tápies, Barjola, Álvaro Delgado, Bernardo Sanjurjo o ahora con Luis Moro.

En sus poemas, Antonio Gamoneda afirma que“el olor a resina es útil al corazón” y refiere “la fatiga de los pájaros perseguidos por la luz”. Y se pregunta mucho y con hondura: ”pero, ¿qué hago yo delante del abismo?” y “¿de qué perdida claridad venimos?”. Sabiendo que “la imposibilidad es nuestra iglesia”. Y termina, exhausto, ebrio de vayas de enebro, como los mirlos que sueñan, certificando: “Así las cosas, la locura es perfecta”.

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Luis Moro siempre estuvo pegado a la vida., a la naturaleza y a través de los animales y los insectos nos dice su rabia y su inquietud, su mundo lírico, su desazón y su alegría, su cielo y su infierno. Ha realizado estas litos en el taller Blackstone de Ciudad de México, sobre papel Arches de algodón, 300gr.

El libro consta de 75 ejemplares más los de colaboradores y cortesía y ha sido editado por Rodrigo Juarranz. Se presentó el martes en la sede de la Asociación Española de Pintores y Escultores con una gran afluencia y expectación.

“Un animal oculto” nos dio la posibilidad de oír al maestro Gamoneda, con su voz empastada, que viene del corazón del tiempo, acariciando cada frase con la mano de un ángel. ¡Lean esos poemas, son importantes; vean el libro, es una joya!. Una joya para los que consideramos la feracidad de la cultura, la belleza, la claridad, la libertad de pensamiento y la jerarquía de la inteligencia. Gamoneda suele decir que “no es un hombre de pensamiento”, lo que dijo allí el martes, le desmiente. El oráculo desgranaba su decir que taladraba un silencio de azabache, mientras en un Madrid, alegre y confiado, anochecía. ¿De qué servirían todos esos grandes premios que ha recibido, sin esa identidad que le ubica y eleva?