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El recorrido por Triaca iniciará el miércoles 26 de junio a las 19 horas con la visita guiada con realidad aumentada de la exposición.

Seguidamente, a las 20 horas se realizará la presentación del libro Triaca: Dioscórides – Laguna – Gamoneda de Luis Moro, que cuenta con textos de Marifé Santiago, José Springer y Antonio Gamoneda.

La muestra abierta hasta el 01 de septiembre puede visitarse de martes a viernes de 18 a 21 hrs. Los sábados, domingos y festivos, de 12 a 14 y de 18 a 21 hrs en el Torreón de Lozoya.

Sobre Triaca de Luis Moro

“… las semillas del beleño eran parte intrínseca de la triaca. La triaca fue remedio universal, que todos los venenos innúmeros se remediaban con la triaca, pero se perdió la graciosa fórmula, que tenía también consigo media onza de aceite de víbora y algunas otras parvedades salutíferas…”.

Antonio Gamoneda

«… Luis Moro llama Triaca a este nuevo claro del bosque de su búsqueda y su encuentro. Ha concebido una pócima como esa triaca conocida por la farmacopea universal desde la Siria del siglo II antes de la era común. El opio, las hojas de amapola, jengibre, valeriana, ruibarbo, genciana, díctamo, aloe, nardo, canela, escila, rosa roja, iris ilirio, flor de junco redondo, cizaña, azafrán, regalí, mirra, benjuí, carne de víbora, terra sigillata, betún de Judea, bálsamo de la Meca, sulfato de hierro; la disolución en trementina, vino y miel como excipiente que han de dejarse doce años en reposo antes de ser usada. Era muy buena la triaca de Venecia; en España, tenía fama la que elaboraban los colegios de boticarios de Zaragoza, Barcelona y Valencia. Madrid obtuvo la exclusividad de su fabricación en el siglo XVIII. Hay tratados médicos que lo recogen. Y hay poemas también. Sirve contra las mordeduras de dragón. Suspende el tiempo, transmuta lo profano en sagrado… Metamorfosis, reveladora alquimia.

Conoce bien la fórmula Luis Moro, cuya pintura es triaca estética, fármaco artístico, aroma y sonido, en la estela de Andrés Laguna abordando, como dice Gamoneda, la medicina antigua como se trae el relato mítico del que hemos perdido orígenes y, acaso, razones, pero que al ser leído despierta la intuición profunda de que, despojado del tiempo, ahí se encuentra una verdad que no podemos olvidar. Que no tenemos derecho a olvidar. Que tenemos el deber de no olvidar.»

 Marifé Santiago-Bolaños

«… La imaginación no reconoce límites entre medicina y alquimia. El de Luis Moro es un recorrido visual por las biografías de la mandrágora, que arranca la razón de quien la ingiere; de la belladona, asociada con la provocación de la amnesia y hasta la muerte o del floripondio que sirvió de embrujo para acabar con la voluntad de los más virtuosos…»

José Manuel Springer